El Gobierno de Javier Milei consolidó una alianza estratégica con los Estados Unidos que se traduce en un paquete concreto de equipamiento militar, transferencia tecnológica y entrenamiento especializado para la Armada Argentina. El programa, de cinco años de duración, se enmarca en la Sección 333 del Departamento de Defensa de Estados Unidos, un mecanismo diseñado para equipar a fuerzas armadas aliadas frente a desafíos de seguridad compartidos, y tiene como objetivos centrales fortalecer la vigilancia del Atlántico Sur y combatir la pesca ilegal en la Zona Económica Exclusiva argentina.
El corazón del acuerdo es la llegada de dos aeronaves Textron B-360ER MPA, desarrolladas sobre la estructura del Beechcraft King Air 360ER y equipadas con tecnología ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance) para operaciones avanzadas de inteligencia y monitoreo marítimo. Cada aeronave contará con radares de búsqueda de superficie, sensores infrarrojos, comunicaciones satelitales, sistemas AIS para identificación automática de buques y el sistema Wescam MX-10, una cámara multiespectral de alta definición esencial para el reconocimiento e identificación de embarcaciones en operaciones marítimas. La primera unidad llegará al país en diciembre de este año; la segunda se integrará a la flota a mediados de 2027.
Los drones V-BAT: donación total de EEUU y capacidades que cambian el juego
Además de los aviones de vigilancia, Estados Unidos donará a la Argentina dos sistemas compuestos por tres drones Shield AI V-BAT cada uno, junto con sus respectivas estaciones de control, con un costo íntegramente cubierto por el gobierno norteamericano, incluyendo las horas de vuelo. La entrega se concretará antes de fin de 2026.
Los V-BAT son drones de despegue y aterrizaje vertical táctico con características operativas de alto nivel: pueden operar directamente desde la cubierta de los OPV clase Bouchard de la Armada, cuentan con una autonomía de más de 12 horas y alcanzan un rango de hasta 1.200 kilómetros mediante comunicación satelital, lo que los convierte en una herramienta de vigilancia marítima de primer orden para el monitoreo de zonas de pesca y el control de embarcaciones en áreas remotas del Atlántico Sur.
El paquete completo se cerrará en 2027 con la incorporación de los helicópteros Leonardo AW109, consolidando un sistema integral de vigilancia que abarca desde la detección de pesca ilegal hasta la respuesta ante cualquier amenaza sobre los recursos estratégicos del país. El acuerdo contempla además transferencia tecnológica, entrenamiento militar especializado, cooperación logística y simuladores de entrenamiento, garantizando que la Armada Argentina incorpore no solo el equipamiento sino también las capacidades operativas para aprovecharlo al máximo.


