LA PATAGONIA SE CONSOLIDA COMO UNA NUEVA POTENCIA DEL MAÍZ BAJO RIEGO

El desarrollo del maíz bajo riego en los valles norpatagónicos comienza a mostrar rendimientos extraordinarios y un enorme potencial de expansión. Empresas semilleras, productores e inversores observan a la Patagonia como una de las regiones con mayor proyección agrícola del país.
NOTICIASRedacciónRedacción

La Patagonia empieza a consolidarse silenciosamente como una de las regiones con mayor potencial agrícola de la Argentina. Mientras el foco nacional sigue puesto en Vaca Muerta y el desarrollo energético, en los valles de Río Negro avanza otro fenómeno productivo que entusiasma al sector privado: el crecimiento del maíz bajo riego.

Los números ya llaman la atención. Productores de la región están logrando rindes que superan ampliamente el promedio nacional y empresas vinculadas a genética y semillas empiezan a proyectar una expansión de miles de hectáreas en los próximos años.

Uno de los referentes que sigue de cerca esta transformación es Gonzalo Bravo, ingeniero agrónomo y ejecutivo de GDM Maíz para Argentina y Uruguay, compañía que tomó fuerte protagonismo en el mercado tras la compra de las operaciones de maíz de KWS en Sudamérica.

Desde hace más de 15 años, la empresa trabaja en genética aplicada al desarrollo maicero de la Norpatagonia y hoy observa una oportunidad de crecimiento pocas veces vista en otras regiones del país.

RINDES EXTRAORDINARIOS Y UN POTENCIAL ENORME

Bravo explicó que los valles norpatagónicos reúnen condiciones ideales para el cultivo.

Se da una combinación muy buena de agua, nutrientes, temperatura y horas de sol”, sostuvo.

Las noches frescas y la gran heliofanía permiten alcanzar rindes extraordinarios que en muchas ocasiones superan las 15 toneladas por hectárea.

Incluso, algunos productores ya trabajan para alcanzar las 20 toneladas por hectárea, una cifra muy superior al promedio argentino, que ronda los 7.000 kilos.

También en producción de silo aparecen números impactantes, con lotes que llegan a las 60 o 70 toneladas de materia verde por hectárea.

El fenómeno no se limita al Alto Valle.

Según explicó el especialista, el potencial más grande aparece en regiones como Valle Medio y Valle Inferior, donde todavía existen enormes superficies disponibles para desarrollar bajo sistemas de riego.

El recurso más importante, que es el agua, hoy se está yendo al mar”, afirmó Bravo al describir el enorme margen de crecimiento que observa el sector.

LA RECONVERSIÓN PRODUCTIVA QUE CAMBIA A LA PATAGONIA

Parte del crecimiento del maíz está relacionado con la transformación que atraviesa la fruticultura regional.

La caída de superficie destinada a peras y manzanas en distintas zonas del Alto Valle impulsó una reconversión hacia producciones más extensivas, principalmente maíz y alfalfa orientados a la actividad ganadera.

El objetivo de fondo es potenciar la producción de carne en la Patagonia, especialmente al sur de la barrera sanitaria libre de aftosa sin vacunación.

Actualmente, gran parte de la carne consumida en la región llega desde el norte del país, por lo que el desarrollo agrícola y ganadero aparece como una oportunidad estratégica para sustituir importaciones internas y fortalecer la producción local.

En paralelo, el avance de nuevas inversiones privadas comienza a acelerar el proceso.

Según Bravo, existen empresas argentinas impulsando proyectos “realmente interesantes y ambiciosos” vinculados a riego, producción y expansión agrícola.

El contexto económico también empieza a jugar un rol importante.

Desde el sector observan con expectativa el escenario de mayor estabilidad económica impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que busca generar condiciones más previsibles para la inversión privada y el desarrollo productivo.

INFRAESTRUCTURA Y SERVICIOS, LOS GRANDES DESAFÍOS

Aunque el potencial es enorme, el crecimiento también enfrenta limitaciones importantes.

Uno de los principales problemas es la infraestructura.

Bravo advirtió que caminos, rutas, maquinaria, talleres, servicios técnicos y logística todavía están lejos de acompañar una expansión masiva de la producción.

Si triplicamos el tránsito en las rutas actuales, va a ser una catástrofe”, alertó.

También aparecen dificultades vinculadas al acceso a repuestos, servicios especializados y mano de obra capacitada.

Actualmente, muchos equipos deben esperar días para conseguir asistencia técnica o piezas que llegan desde otras provincias.

A eso se suma otro desafío agronómico central: el manejo racional del agua para evitar problemas de salinización de los suelos.