BRASIL PODRÍA TENER UNO DE LOS IVA MÁS ALTOS DEL MUNDO: EL TCU CALCULÓ EN 11,3% LA ALÍCUOTA DE LA CBS

El TCU estimó una alícuota de 11,3% para la CBS, que sumada al IBS podría ubicar el IVA brasileño sobre el 30%.
NOTICIAS04 de noviembre de 2026RedacciónRedacción

Brasil podría pasar a tener una de las tasas estándar de IVA más altas del mundo, luego de que el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) calculara en 11,3% la alícuota de referencia de la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), que comenzará a aplicarse en 2027 durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Cómo funciona el nuevo sistema

La CBS es el componente federal de la reforma tributaria y reemplazará principalmente al PIS y al Cofins. A ese porcentaje se sumará el Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS), administrado por estados y municipios, que sustituirá al ICMS y al ISS. La reforma reemplaza cinco tributos por un IVA dual y se implementará de forma gradual hasta 2033. En 2026 comenzó una etapa de prueba: la CBS entrará plenamente en vigencia en 2027 y el IBS irá reemplazando los tributos subnacionales hasta completar la transición.

Una tasa combinada superior al 30%

Las estimaciones difundidas en Brasil ubican la futura alícuota del IBS entre 19% y 20%. Sumada al 11,3% de la CBS, la tasa combinada quedaría entre 30,3% y 31,3%, por encima del 27% de Hungría, hoy la tasa general más alta entre los países de la OCDE.

El presidente Javier Milei se hizo eco de las proyecciones al compartir una publicación sobre el posible aumento de la carga tributaria brasileña: “Así termina un Plan Platita (suba de impuestos) cuando no lo financiás con deuda (...) o emitiendo dinero”.

La postura del Gobierno brasileño

La administración brasileña sostiene que la reforma permitirá simplificar uno de los sistemas tributarios más complejos del mundo. Críticos señalan que el IVA tiene un peso mayor sobre los sectores de menores ingresos, una lectura que forma parte del debate sobre el diseño del nuevo esquema.

Si las estimaciones se mantienen, Brasil cerraría la transición con una tasa sobre el consumo superior al 30%, en la parte más alta de las comparaciones internacionales.