Los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump avanzan en una agenda de cooperación nuclear orientada a atraer inversiones privadas, impulsar la minería de uranio, desarrollar reactores modulares pequeños (SMR) y ampliar las exportaciones tecnológicas argentinas.
La comitiva argentina participó de la Conferencia Ministerial sobre Energía Nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), realizada del 27 al 29 de octubre en Incheon, Corea del Sur. La delegación estuvo encabezada por el secretario de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía, Federico Ramos Napoli, y el presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, quienes presentaron un modelo basado en la inversión privada y la apertura de mercados.
Reuniones con funcionarios y empresas de Estados Unidos
Las autoridades argentinas se reunieron con funcionarios del Departamento de Estado, una delegación del Departamento de Energía liderada por Michael Goff y la representante del Nuclear Energy Institute (NEI), Carol Berrigan, entidad que agrupa a las principales empresas privadas del sector.
Ramos Napoli sostuvo: “La Argentina desarrolló durante más de siete décadas capacidades nucleares reconocidas internacionalmente. Hoy tenemos una oportunidad concreta de convertir ese conocimiento en proyectos de mayor escala, con inversión privada, exportaciones y empleo calificado”.
El reactor RA-10 y el capital privado
Las conversaciones priorizaron el desarrollo comercial del reactor multipropósito RA-10, cuya puesta en operación está prevista para 2027. El Gobierno busca incorporar capital privado para potenciar su rendimiento, multiplicar la producción de radioisótopos medicinales y abrir nuevos mercados de exportación. Según fuentes oficiales, “la incorporación de capital privado aparece como una herramienta para desarrollar nuevos negocios a partir de la infraestructura y el conocimiento disponibles en el país”.
La agenda bilateral avanzó también en la atracción de inversiones para la minería de uranio, las etapas del ciclo de combustible nuclear y los reactores modulares pequeños. Ambas delegaciones coincidieron en la necesidad de una armonización regulatoria en América Latina que reduzca la burocracia y los costos de licenciamiento. “El objetivo es reducir los costos asociados a los procesos de licenciamiento y ofrecer mayor previsibilidad a las inversiones, sin comprometer los estándares de seguridad nuclear”, señalaron.




