Durante casi dos décadas, Bolivia fue el gran proveedor de gas natural de la Argentina. Hoy muestra una cara opuesta: el Decreto Supremo 5755 autorizó de manera excepcional a personas y empresas públicas o privadas a importar gas natural y GNL para consumo propio o generación eléctrica, en el marco de la emergencia energética y social. La decisión fue aprobada por el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Qué establece el decreto
La norma rompe con una práctica histórica: hasta ahora, solo YPFB atendía la demanda de las grandes empresas. Según el Gobierno, el objetivo es asegurar la continuidad del suministro y atender la demanda interna.
Los importadores deberán registrar y reportar ante el regulador, antes del ingreso del gas, los volúmenes, la documentación de calidad y el precio. Se prohíbe comercializar o transferir a terceros el gas importado. En los contratos interrumpibles, la prioridad será: mercado interno, gas importado para el sector eléctrico, gas importado para otros consumidores, exportación y tránsito. El Ministerio de Hidrocarburos tiene hasta 20 días hábiles para reglamentarlo, y se habilita el transporte de GNL con licencia previa.
YPFB y los gasoductos internacionales
YPFB reafirmó la integración energética con Argentina y Brasil, con más de 1.000 kilómetros de gasoductos operativos. La gerente de YPFB Transporte, Katya Diederich Kuscevic, planteó que el sistema es una opción confiable y segura. El mensaje es que, aunque produce menos, Bolivia busca seguir siendo actor clave como infraestructura de paso.
Bolivia pasó de unos 60 millones de m³ diarios en 2015 a cerca de 24 millones, una caída del 55%, por el declino de los campos y la falta de exploración. En octubre de 2024, el exministro Álvaro Ríos Roca anticipó que el país importaría gas entre 2028 y 2029: el decreto llegó antes de lo previsto.
Vaca Muerta, del otro lado del espejo
En julio de 2025, Vaca Muerta alcanzó 90,9 millones de m³ diarios, frente a 24,3 millones de todos los yacimientos bolivianos. La Cuenca Neuquina pasó de 70,7 millones en 2016 a 110 millones entre enero y julio de 2026, un aumento cercano al 56%.
La Argentina dejó de comprar gas boliviano en septiembre de 2024, y hoy los primeros envíos de gas argentino a Brasil ya circularon por ductos bolivianos. Un esquema presentado por OLACDE plantea una ruta de US$ 2.000 millones para exportar gas firme a Brasil, sujeta a contratos firmes, costos logísticos y cambios regulatorios.
El decreto no menciona a la Argentina ni a Vaca Muerta, pero Alpes Energy proyecta que Bolivia podría necesitar importar gas desde 2031, y que la cercanía, la infraestructura y el salto productivo ubican al gas neuquino como la alternativa más natural.




