Marine Le Pen, líder de la derecha francesa y favorita en las encuestas para las elecciones presidenciales de 2027, lanzó oficialmente su campaña este domingo con un mensaje centrado en recuperar la seguridad, fortalecer la economía y devolver a Francia el control de su futuro. Su candidatura cobra impulso en medio de una crisis política y social que debilitó a los partidos tradicionales.
Un lanzamiento en la ciudad de Juana de Arco
La dirigente de Agrupación Nacional (RN) eligió Orleans, ciudad históricamente vinculada con Juana de Arco, símbolo del patriotismo y la soberanía nacional, para su primer discurso electoral. Ante cientos de simpatizantes, presentó su proyecto como una oportunidad para superar los problemas económicos, sociales y de seguridad del país.
“No estamos viviendo el fin del mundo, sino el fin de un mundo, el mundo de ellos”, afirmó en referencia a sus adversarios.
Lidera las encuestas en medio del descontento social
El lanzamiento coincide con un momento complejo para Francia, tras las manifestaciones contra el costo de vida y la desigualdad que derivaron en episodios de saqueos y vandalismo el fin de semana anterior. En ese contexto ganaron protagonismo sus propuestas para restablecer el orden público.
Una encuesta publicada este domingo la ubica entre el 32% y el 33,5% de intención de voto, muy por delante del líder de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, con el 17%. Los sondeos indican además que podría imponerse con comodidad en una eventual segunda vuelta, prevista para principios de mayo.
Seguridad, economía y política exterior
Su principal compromiso es una política de “tolerancia cero” frente a la delincuencia: restablecer los controles fronterizos, expulsar automáticamente a los extranjeros condenados por delitos y reforzar la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.
En materia económica, planteó reducir los impuestos empresariales, eliminar trabas burocráticas, fortalecer la industria nacional e impulsar la innovación y la inteligencia artificial. Defendió además mayor disciplina en el gasto público y rechazó nuevos aumentos de la edad de jubilación.
En política exterior, propuso limitar la influencia de Bruselas sin abandonar la Unión Europea, recuperar competencias nacionales sobre fronteras y legislación y evitar que Francia se involucre en conflictos extranjeros.
Su discurso giró en torno a un “Renacimiento” francés: “Las cosas eran buenas antes, ¡serán mejores mañana!”.
Cohesión interna y el frente judicial
El congreso de Agrupación Nacional buscó mostrar unidad: Jordan Bardella fue reelegido presidente del partido y presentado como su opción para el cargo de primer ministro. Le Pen continúa apelando una condena por malversación de fondos del Parlamento Europeo, un proceso que podría afectar su campaña.
Cerró su intervención con un mensaje de confianza: “El futuro nos pertenece”, y entonó el himno nacional junto a sus seguidores.




