Argentina, Paraguay, Colombia, Perú, Chile y Costa Rica coordinaron posiciones durante el 63º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, frente a resoluciones que incluían referencias al aborto, la perspectiva de género y los denominados “derechos sexuales y reproductivos”. El trabajo conjunto se dio con la participación de la Cancillería que conduce Pablo Quirno, en el marco de la política exterior del Gobierno de Javier Milei, y de la fundación Global Center for Human Rights (GCHR).
Según destacó GCHR, las delegaciones latinoamericanas se desvincularon explícitamente de determinados términos utilizados en los documentos. Rechazaron que el aborto sea considerado parte de los derechos sexuales y reproductivos, reafirmaron una concepción binaria del género, basada en los conceptos biológicos de hombre y mujer, y defendieron el derecho de los padres a educar a sus hijos.
La discusión por la resolución sobre agua y saneamiento
Uno de los principales cruces diplomáticos se produjo durante la negociación de una resolución sobre acceso al agua potable y al saneamiento, que también incluía referencias a la “salud menstrual” y a los derechos sexuales y reproductivos. Las delegaciones cuestionaron la incorporación de esos conceptos a un documento cuyo objetivo principal era garantizar el acceso al agua potable.
De acuerdo con GCHR, los seis países marcaron distancia de las interpretaciones que vinculan los derechos sexuales y reproductivos con el aborto y reafirmaron la importancia de respetar las competencias soberanas de los Estados en estas cuestiones.
El rol de la Cancillería argentina y de GCHR
La articulación se enmarca en la orientación diplomática del Gobierno de Milei, que incorporó la defensa de la vida, la familia, la libertad y la soberanía entre los principios de su política exterior. Desde la Cancillería, Quirno promueve una agenda en esa línea, en coincidencia con el trabajo que Global Center for Human Rights desarrolla en los organismos multilaterales.
La fundación valoró el resultado como un hecho histórico y sostuvo que los países de la región comenzaron a actuar de manera coordinada frente a este tipo de iniciativas. La posición conjunta de las seis delegaciones configura, según GCHR, un nuevo escenario de articulación regional en Naciones Unidas.




