Los senadores nacionales pasarán a cobrar $13.115.760 brutos desde enero de 2027, como consecuencia de una nueva actualización automática de sus dietas. Desde La Libertad Avanza anticiparon que sus legisladores volverán a rechazar el beneficio económico derivado del aumento.
Un mecanismo aprobado por el propio Senado
La suba no surge de una decisión del Gobierno nacional, sino del mecanismo aprobado por el propio Senado en abril de 2024, que vinculó directamente los ingresos de los legisladores con el valor de los módulos utilizados para liquidar los salarios de los trabajadores del Congreso.
El nuevo incremento deriva de la paritaria acordada entre las autoridades administrativas del Parlamento y los gremios ATE, UPCN y la Asociación del Personal Legislativo (APL), que contempla una mejora acumulada del 6,98%. La actualización se distribuirá en cuatro tramos: 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre. Con la aplicación de la última cuota, el valor de cada módulo alcanzará los $3.278,94.
Los senadores perciben actualmente el equivalente a 4.000 módulos, distribuidos entre 2.500 correspondientes a la dieta base, 1.000 por gastos de representación y 500 adicionales por desarraigo. De esta manera, la remuneración bruta llegará a $13.115.760 cuando en enero se liquide la dieta correspondiente a diciembre.
Una dieta 13 y un sistema cuestionado desde 2024
El sistema que permite estas actualizaciones fue aprobado por los propios senadores durante 2024. En aquella oportunidad también se incorporó una dieta número 13 destinada a compensar el aguinaldo, una decisión que generó cuestionamientos debido al elevado nivel de ingresos de la Cámara alta.
La posición de La Libertad Avanza
Desde entonces, La Libertad Avanza adoptó una posición diferenciada frente a los sucesivos aumentos. En marzo de este año, cuando una actualización llevó las dietas a alrededor de $11,5 millones, el bloque libertario anunció públicamente que rechazaba el incremento, al considerar que la dirigencia política debía actuar con responsabilidad frente al esfuerzo económico realizado por los argentinos.
Los legisladores oficialistas sostuvieron que sus ingresos ya se encuentran muy por encima del salario promedio y plantearon que no correspondía apropiarse de incrementos automáticos mientras el Gobierno nacional mantiene una política de austeridad y ordenamiento de las cuentas públicas.
En contraste, en anteriores actualizaciones el kirchnerismo decidió mantener los aumentos, mientras que también distintos senadores del PRO, la UCR y bloques provinciales resolvieron rechazarlos.
Para evitar que las actualizaciones sean obligatorias, en 2025 se firmó una resolución que habilitó a cada legislador a comunicar por escrito si desea adecuar total o parcialmente su dieta.


