El Gobierno de Javier Milei consiguió una nueva victoria legislativa al obtener la media sanción del Super RIGI, un régimen diseñado para atraer inversiones de gran escala destinadas a desarrollar sectores productivos y tecnológicos que hoy prácticamente no existen en la Argentina.
El proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados con 130 votos afirmativos contra 106 negativos, permitiendo al oficialismo avanzar con una de las iniciativas consideradas estratégicas para consolidar el proceso de transformación económica impulsado por la Casa Rosada.
La propuesta ahora deberá continuar su recorrido parlamentario en el Senado.
UN RÉGIMEN PARA LAS INDUSTRIAS DEL FUTURO
A diferencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) vigente, el Super RIGI apunta específicamente a proyectos superiores a USD 1.000 millones destinados a desarrollar actividades vinculadas con la innovación, la tecnología y la nueva economía.
Entre los sectores alcanzados aparecen la fabricación de baterías de litio, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, centros de datos, energías renovables, proyectos asociados al uranio y otras industrias consideradas estratégicas para los próximos años.
La intención del Gobierno es posicionar a la Argentina como un destino competitivo para inversiones internacionales en actividades con alto valor agregado y fuerte generación de empleo.
En paralelo, el régimen también podría potenciar regiones como Neuquén, donde el crecimiento de Vaca Muerta y la expansión energética generan condiciones favorables para la llegada de nuevos proyectos industriales vinculados al desarrollo tecnológico.
LOS BENEFICIOS QUE OFRECE EL SUPER RIGI
El proyecto contempla un amplio paquete de incentivos destinado a mejorar la competitividad del país frente a otros mercados que también buscan captar inversiones internacionales.
Entre los principales beneficios figura una alícuota reducida del 15% en el Impuesto a las Ganancias, junto con un sistema de amortización acelerada para inversiones en infraestructura y bienes de capital.
También incorpora la posibilidad de deducir quebrantos sin límite temporal y establece una carga reducida del 3,5% sobre dividendos y utilidades.
En materia aduanera, prevé arancel cero para importaciones y elimina los derechos de exportación para los proyectos alcanzados por el régimen.
Además, fija un tope de 0,5% para Ingresos Brutos en las provincias que adhieran y limita la posibilidad de que los municipios apliquen tasas calculadas sobre las ventas.
Uno de los puntos más valorados por potenciales inversores es la garantía de estabilidad jurídica durante 30 años, considerada una condición fundamental para proyectos que requieren desembolsos multimillonarios y largos plazos de recuperación.
EL KIRCHNERISMO Y LA IZQUIERDA VOLVIERON A VOTAR EN CONTRA
Como ocurrió con otras reformas económicas impulsadas por la administración libertaria, el proyecto encontró una fuerte resistencia de los bloques opositores.
Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y Provincias Unidas rechazaron la iniciativa durante la votación en Diputados.
Desde el oficialismo sostienen que esa postura vuelve a reflejar las diferencias entre dos modelos económicos claramente opuestos: uno orientado a incentivar la inversión privada y otro basado en una mayor intervención estatal.
Para La Libertad Avanza, la llegada de grandes capitales resulta indispensable para aumentar la producción, generar empleo formal y acelerar el crecimiento económico.
BENEGAS LYNCH DEFENDIÓ EL PROYECTO
Durante el debate parlamentario, el presidente de la Comisión de Presupuesto, Bertie Benegas Lynch, defendió con firmeza la propuesta.
El legislador sostuvo que el Super RIGI ofrece incentivos fiscales, cambiarios, aduaneros y seguridad jurídica similares a los existentes en los países que logran atraer inversiones de manera sostenida.
Además, cuestionó a los sectores que rechazaron la iniciativa y remarcó que el capital busca previsibilidad y reglas claras para decidir dónde invertir.
En ese sentido, afirmó que la Argentina necesita abandonar esquemas que durante décadas alejaron inversiones y limitaron el crecimiento económico.
UNA APUESTA PARA CAMBIAR EL PERFIL PRODUCTIVO DEL PAÍS
Con la media sanción obtenida en Diputados, el Gobierno suma un nuevo paso dentro de su estrategia para convertir a la Argentina en un destino competitivo para grandes inversiones internacionales.
La iniciativa busca aprovechar el potencial de sectores emergentes que dominarán buena parte de la economía global durante las próximas décadas.
En un contexto donde numerosos países compiten por atraer capitales vinculados a la innovación, la energía y la tecnología, el oficialismo considera que ofrecer estabilidad jurídica, reglas claras e incentivos fiscales resulta imprescindible para captar proyectos de gran escala.


