LA FLEXIBILIZACIÓN DE LA BARRERA SANITARIA CONSOLIDA UN CAMBIO HISTÓRICO: EL ASADO YA NO ES MÁS CARO EN LA PATAGONIA

Por quinto mes consecutivo el precio del asado en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén se ubica por debajo del promedio nacional.
NOTICIASRedacciónRedacción

El INDEC difundió el último Índice de Precios al Consumidor (IPC), que ubicó la inflación de mayo en 2,1%, consolidando la desaceleración registrada desde el pico de 3,4% alcanzado en marzo. Dentro de ese informe, un dato llamó especialmente la atención: el precio del asado registró una caída mensual del 1,6%, ubicándose en un promedio nacional de $17.237 por kilogramo, profundizando la tendencia bajista que ya se había iniciado en abril.

El comportamiento resulta significativo porque ocurre en un contexto donde el nivel general de precios sigue en alza. Sin embargo, una mirada interanual muestra otra cara de la moneda: el asado acumula un aumento del 57% respecto de mayo del año pasado, una cifra que prácticamente duplica el ritmo de la inflación general en el mismo período. El producto sigue caro en términos históricos, aunque su trayectoria reciente marca un quiebre.

Quinto mes consecutivo: el Alto Valle paga menos que el promedio nacional

El fenómeno más llamativo se da en la Patagonia Norte. Según los informes mensuales del INTA (EEA Bariloche), comparados con los relevamientos del INDEC, por quinto mes consecutivo el precio del asado en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén se ubica por debajo del promedio nacional. Mayo de 2026 marcó además el mayor diferencial favorable en décadas, con precios un 13% más bajos que en el resto del país.

Se trata de un cambio de paradigma para una región que históricamente pagó valores muy superiores a los del resto de Argentina, llegando incluso a duplicar esos precios en abril de 2023. La explicación que la mayoría de los especialistas señala es la flexibilización de la barrera sanitaria, que habilitó el ingreso de determinados cortes con hueso desde el norte del río Colorado. Los datos del INTA muestran que el asado en la región llegó a valores cercanos a los $20.000 por kilo en febrero de 2025, tocó un piso de $12.990 en julio de ese año tras el anuncio oficial de la apertura, y desde entonces subió a un ritmo mucho más lento que en el resto del país, lo que terminó invirtiendo la relación histórica de precios.

Los especialistas advierten, sin embargo, que la región mantiene una fuerte dispersión interna: en las grandes ciudades los valores se acercan a los promedios del INTA, pero en zonas cordilleranas o turísticas, con mayores costos logísticos y menor competencia, los precios suben considerablemente en temporada alta. También se observa que esta corrección a la baja es específica del asado, ya que otros cortes como las pulpas o la carne picada siguen mostrando valores más altos que en el resto del país, lo que sugiere que los factores detrás de la caída no afectan a toda la cadena cárnica por igual.

La mirada en dólares y lo que viene

Medido en moneda dura, el asado tocó un mínimo de 6,50 dólares por kilo en diciembre de 2023, volvió a un piso de 7,50 dólares en septiembre de 2025 y desde entonces se recuperó hasta ubicarse en torno a los 12,20 dólares en mayo, lo que muestra que, pese a las bajas nominales recientes, el producto sigue en niveles históricamente elevados en términos reales.

A nivel nacional, el INDEC marcó un máximo de $17.784 por kilo en marzo de 2026, y desde entonces abril y mayo registraron bajas consecutivas, configurando la primera tendencia descendente sostenida en varios meses. Aunque los analistas son cautos sobre si se trata de un cambio estructural o de un fenómeno transitorio, lo cierto es que para los consumidores del Alto Valle el dato es contundente: por quinto mes seguido pagan menos por el asado que el resto del país, una situación impensada apenas dos años atrás y que, según coinciden los especialistas, podría mantenerse en los próximos meses.