La participación de YPF en el proyecto de líquidos de gas natural (NGL) impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS) marca un punto de inflexión para una iniciativa que ya se perfila como la mayor inversión de procesamiento de gas del país en los últimos 25 años. Con un desembolso estimado en US$ 3.000 millones, el proyecto apunta a industrializar parte del gas producido en Vaca Muerta y transformarlo en productos con alto valor comercial: propano, butano y gasolinas naturales, que una vez abastecida la demanda local podrán destinarse a mercados externos.
La participación de YPF no será accionaria. La compañía actuará como productora y cargadora del gas que alimentará las futuras instalaciones, garantizando parte del abastecimiento necesario para el funcionamiento de la infraestructura. El acuerdo prevé contratos de suministro por 15 años que cubrirán aproximadamente la mitad de la capacidad de procesamiento proyectada, lo que otorga al proyecto una base de ingresos previsible y de largo plazo.
Las estimaciones de TGS indican que la nueva infraestructura permitirá producir cerca de 2,7 millones de toneladas anuales de líquidos de gas natural y generar exportaciones por alrededor de US$ 1.200 millones por año. El desarrollo demandará unos 45 meses de obras y abarcará trabajos en Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.
De Tratayén a Bahía Blanca: la infraestructura que define la escala del proyecto
El corazón de la iniciativa es una cadena logística e industrial de primer nivel. El plan contempla la ampliación de la planta de Tratayén, en Neuquén, junto con la construcción de un poliducto de 573 kilómetros y 20 pulgadas de diámetro que conectará esa localidad con Bahía Blanca. A través de esa red se transportarán los líquidos obtenidos durante el procesamiento para su posterior almacenamiento y fraccionamiento.
En Bahía Blanca se proyecta una nueva planta con capacidad para procesar 2,7 millones de toneladas anuales de productos C3+, además de instalaciones de almacenamiento, tanques específicos para distintas fracciones de líquidos y una terminal marítima destinada a la exportación. El complejo complementará la capacidad existente en las instalaciones de Cerri y Compañía Mega, consolidando un sistema integrado de industrialización y exportación del gas neuquino que no tiene precedentes en la historia energética argentina reciente.
La incorporación de YPF acelera además los pasos para la presentación formal del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), herramienta considerada fundamental para viabilizar una inversión de esta envergadura. En paralelo, TGS mantiene negociaciones con otras operadoras de Vaca Muerta —entre ellas Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía— para sumar nuevos contratos de abastecimiento que completen la capacidad de procesamiento proyectada.


